Di vueltas por toda la casa con el móvil en las manos sin que dejara de sonar, entre llamadas entrantes y mensajes que llegaban sin parar.
¡¿Estaba loco?! ¡¿Por qué insistía?!
No quería responder y él no paraba, seguía llamando.
Me detuve frente al baño, recostada a la pared, leyendo los mensajes que se reflejaban en la pantalla. «¿Me dejarás sin saber de mis hijos o conocer el rostro de mi esposa a quien le hice tanto daño?»
«Perdona, exesposa.»
«Vamos, responde. ¿Qué puedes perder?»
«¿Te llev