Habían pasado casi tres semanas desde que se anunció el cambio en mi labor de trabajo y mientras empezaba el nuevo programa, yo intentaba prepararme de algún modo para ser la ayudante de Miranda Tavares. No lo tenía fácil.
Pero justo hoy, en este maldito día, fue mi primer día.
Menos mal que los niños luego del colegio estaban con Gabriel porque yo, además de nerviosa, estaba enojada, frustrada como nunca antes me había sentido en mucho tiempo.
¡Maldición! No pudo ser peor.
¡Fue horrible!
Aparq