HUGO
Era el día.
Ella sería de nuevo una mujer casada.
Ella… ya le entregaba su amor a otro hombre, uno más merecedor que yo, pero no lo aceptaba; me negaba a que el destino me alejara de ella.
¿No se supone que estaba el destino a nuestro favor?
¿No se supone que Megan… volvería a mí?
Nos alejábamos, cada vez más; ella ya no estaba a mi alcance, pero me negaba a aceptarlo; la resignación nunca se me daba bien; esto lo llevaba fatal.
Megan se casaba.
Se casaba.
Tenía un dolor muy grande dentro