El crepúsculo arrojaba una suave luz dorada sobre la casa de Megan y Dimitri. Las sombras jugueteaban en el césped mientras Samuel enseñaba a su hermana Aura a hacer una figura compleja con una cuerda. Su concentración y la sonrisa cómplice entre ellos daban fe del fuerte vínculo que compartían. Pero a su vez hacía que la ausencia de Diana fuera más y más fuerte, pero ya tenían que acostumbrarse a que no serían tres, que solo eran dos.
Aura y Samuel.
Desde la terraza, Megan y Dimitri observaban