64. Mostrando el rostro
Entro y Jerónimo está acurrucado con sus manos cubriendo las piernas, como le explico que lo engañe, me estoy empezando arrepentir, pero ya no hay nada que hacer todo no se puede perder por mi culpa, las palabras apropiadas no existirán si le llego a obsequiar un perdón, en el tazón de la comida de un perro le traigo algo que le preparó Manuel, se ve tan asqueroso, hasta el agua me produce ami desconfianza, al menos esto es lo que le tocó no tiene derecho siquiera de rezongar, espero que pronto