59. Un golpe a mi autoestima
Sara
Llegó a la casa y está vacía, ni la sirvienta está en este lugar, claro debe estar celebrando que me dejaron con los crespos hechos, son más los que les agrada mis desgracias, la envidia les corre intensamente por la sangre, estoy vagando en un sitio que me genera incomodidad, no soy yo la misma Sara que solo le llamaba el gusto por el dinero, entró a la cocina cojo un cuchillo con mis manos y rasgó el vestido de novia, hasta destrozarlo todo, así están mis más íntimos sueños, me despojo