56. Mi salida es fingir
Abro los ojos y luego de pasar toda la noche en vela, el sol va entrando por mi espalda, llenándome de calor mi alma que está como un témpano de hielo, congelada por la frialdad con la que estoy aprendiendo a vivir, solo me queda mantenerme de las caricias que quedaron en mi recuerdo, el silencio es el que más se apodera generando que más me maneje mi orgullo, mañana es el día que me voy a convertir en la única dueña absoluta de toda la fortuna, y debo estar efectivamente regia muy intacta, es