49. Esto es una desesperación
Jerónimo abre el auto, prácticamente me empuja sobre el, me siento y empiezo a gritar, no me avergüenza hacer esto, es tanto el dolor que tengo reprimido por no estar con los que realmente amo, que solo de esa manera me siento un poco más libre, Sebastián debe estar observando escondido, y nuevamente el sometido a lo que yo diga, no se siente ni un poco agradable. Jerónimo conduce, sus cejas se doblan chocando de frente, está tan molesto, me saca de quicios que intente llenar de amor mi alma qu