—¿Meg sigue con vida? —pregunté, sintiendo que se me cerraba la garganta.
Meg había sido una figura importante en la vida de mis padres adoptivos, además era la madre de Lila.
Lila merecía saber la verdad sobre su madre, y mis padres también merecían el cierre que nunca tuvieron. Por la forma en la que hablaron de Meg cuando me contaron cómo la habían conocido, era evidente que la recordaban con admiración y cariño, aún pensaban en ella, sería imposible que no lo hicieran.
Daisy asintió, pero an