—Entonces, ¿a quién demonios tengo que temer? —espeté.
La mirada de Esme se desvió hacia Lila, que sollozaba mientras intentaba, sin éxito, soltarse del agarre de Taylor.
—Su familia sigue ahí afuera —anunció—. Y no se detendrán hasta encontrar a Judy. Ahora que la gema ha sido restaurada y la magia ha regresado a su legítima portadora, podrán sentir el cambio. Sabrán que está aquí, y vendrán por ella.
Un gruñido bajo escapó de mi pecho, mi ira se encendió al instante.
—Sobre mi cadáver —rugí.
E