Me reí casi oscuramente mientras cubrí su boca con la mía, permitiéndole saborearse en mis labios.
—Cosita ansiosa —dije contra sus labios.
—Cállate y ayúdame a desvestirte —respondió, su lengua deslizándose hacia mi boca.
Chupé su lengua en mi boca, dándole un mordisco juguetón antes de alejarme. Estaba respirando pesadamente; su cabello estaba despeinado. Sus ojos estaban llenos de lujuria, y mi corazón se saltó un latido ante la vista de ella.
Me quité mi camisa, tirándola al suelo, antes de