No me sorprendió ver el familiar auto de lujo esperándome afuera de la escuela cuando terminé mi última clase del día. Leroy me esperaba fuera del coche y cuando me acerqué, me dio una sonrisa educada antes de abrirme la puerta trasera.
Le fruncí el ceño.
—Tienes que ser cuidadoso. Si otros te ven, me harán preguntas —le recordé.
Bajó la cabeza, con las mejillas sonrojadas.
—No había pensado en eso. Le pido disculpas, Srta. Montague —murmuró.
Suspiré y me deslicé dentro del auto antes de que alg