—¿Qué pasa? —le susurré, esperando algún tipo de respuesta.
Pero todo lo que obtuve a cambio fue silencio. Puse mi mano en mi pecho, sintiendo los latidos rápidos de mi corazón, mis cejas fruncidas.
—Felicidades por llegar a la ronda final.
Su voz cortó mis pensamientos y de repente, sin siquiera mirar, supe por qué mi loba estaba nerviosa. Me di la vuelta, mis ojos muy abiertos mientras miraba a mi ex-compañero, mi corazón en la garganta.
—¿Ethan? —pregunté, mi voz áspera mientras miraba a sus