Lo seguí.
—¿Eso es todo? ¿Ningún comentario?
—No hiciste nada que merezca comentarios.
Sus palabras me dejaron atónita y completamente furiosa.
—¿Estás bromeando? —casi grité—. Me quedé aquí toda la noche y permanecí despierta.
—Eso es lo mínimo —murmuró sin mirarme—. ¿Quieres que te elogie por no quedarte dormida en tu puesto? Deberías haber descansado apropiadamente para que no fuera un problema en primer lugar.
Le agarré el brazo, tratando de evitar que se alejara.
—¡Me quedé despierta porque