Se me cayó el corazón al estómago cuando miré mi pierna y vi el yeso abultado que la cubría. Esto no estaba nada bien. Miré alrededor, desesperada por encontrar algo de tiempo. Tal vez habría tiempo para que esto sanara y estaría bien antes de la competencia.
—Ya casi es de mañana. Hemos estado aquí varias horas —me explicó.
Casi dejé escapar un sollozo ahogado por lo que había dicho. Ya casi era de mañana, lo que significaba que no tenía tiempo para que esto sanara. Estaba perdida... me iban a