—Yo... me disculpo —dijo Taylor, bajando la mirada—. Fue un descuido, y no volverá a pasar. Me aseguraré de que esté arreglado para el final del día.
—¿¿De qué me sirve eso ahora?? —preguntó Gavin, volteándose para enfrentarlo completamente, sus ojos rojos de furia—. Mi hijo fue envenenado, y no tenemos grabaciones de cámara que nos muestren quién fue responsable.
—Haré lo que pueda para investigar —le aseguró Taylor—. La buena noticia es que Matt está vivo.
—Si hubiera llegado un segundo despué