Capítulo 12
Mis manos sudorosas tocaron el barandal del balcón en donde Damián y yo nos encontrábamos desde hacía unos minutos, lo había hecho en el justo momento en que con un movimiento certero, el empresario separó mis piernas para colarse en ellas.
Damián levantó mi vestido para meter su rostro en medio de mis muslos. La tela de la prenda que cubría mi desnudez, lograba taparlo por completo, su lengua dibujó una línea imaginaria en mis labios vaginales y tuve que tensar las piernas al senti