En la noche, cuando llegó a casa, Merritt estaba ya metido en la cama, lo vió y en su rostro se dibujó la preocupación.
— ¿Estás bien amor?— preguntó ella al saludar.
— Algo cansado solamente— dijo él respondiendo al saludo de su mujer— ¿Qué le dijiste a Calvin Foster, que desea vender sus acciones, Eleanor?
Ella abrió los ojos redondos como platos ante la pregunta de su esposo, parpadeó y dijo:
— La verdad, no tengo ni idea— dijo mintiendo con descaro—¿él te dijo algo?— preguntó ella cautelosa