Eleanor se quedó con el teléfono pegado a su oreja, esperaba una respuesta más educada, pero el muchacho la había dejado con la palabra en la boca.¿Qué se creía el imberbe éste? Ya le ajustaría los tornillos a este insolente.
Pensó unos segundos y recordó que ella tenía el número del celular de Connor Foster, «que tonta era» pensó, iba a solicitar al chico esa información, cuando le colgó la llamada, sacudió su cabeza y ordenó sus pensamientos, recordó que el día del almuerzo habían intercambi