Calvin sonrió y se dirigió a su oficina sin recibir una sola mirada de aquella mujer que le había alterado sus sentidos y sentimientos, se rascó un poco su cabeza en señal de contrariedad, tendría que aprender a vivir con éste témpano de hielo; él se sabía muy bien parecido y que gustaba a las mujeres.
A veces, se fastidiaba de Mila, porque parecía un chicle pegada a él y refunfuñando cuando alguna fémina le echaba ojitos, se sonreía al pensar en ésta palabra y en su adorado abuelo, quien no qu