Mundo ficciónIniciar sesión36
DURAS REVELACIONES
—No, te equivocas. Tú eras quien tenía una herencia que heredarías a los veintiuno gracias a tu madre. Tu padre lo sabía, y no quería tocar aquel dinero por nada del mundo. Vivian en una casa bonita porque las apuestas lo dejaban con una buena pasta, pero cuando le comenzó a ir de mal en peor, ya cuando estaba al borde del abismo y fue a pedirm







