Después de aplazar todos mis pendientes y agendar de último momento un vuelo hacia Estados Unidos. Me acomodo en mi asiento, soltando pequeños golpecitos en el reposabrazos demasiado nervioso ante la idea de reencontrarme con Arlette. Espero que después de todas estas semanas ella siga en casa de mis abuelos y así tener la oportunidad de hablar con ella.
Al cabo de varias horas llego a mi destino y sin perder tiempo, me dirijo hacia uno de los tantos taxis que aguardan afuera del aeropuerto, le