—Así fue como Liam y yo nos hicimos amigos y también fue como la primera mujer que en verdad me interesaba me dejó con un palmo de narices —termino mi relato, observando a Arlette.
—Me sorprende que no hayas notado su parecido. Casi parecen gemelos —masculla, soltando una risita.
—¿Así que me seguiste? —me cuestiona Alessia con las mejillas coloradas.
—¡Maldito acosador! —murmura Liam, rodándome los ojos y ante lo cual sonrío.
—Te recuerdo que tú espiabas a tu querido asistente Luciano, así que