—Nos alegra conocerte —murmura la mujer mayor y para gran sorpresa mía es muy parecida a la señora Reyyan.
—También me alegra conocerlos —murmuro apenada.
—Pero vamos, no se queden aquí. Los llevaremos a sus habitaciones, estoy seguro de que desean descansar después de un viaje tan largo.
Aparecen algunas personas del servicio, quienes toman nuestro equipaje y nos conducen al interior del rancho, el cual es demasiado hermoso tanto por dentro como por fuera.
Cuando llegamos a unas largas esca