—Y-yo lo lamento, Arlette —masculla con un ligero temblor en su voz—. Nunca imagine que hubieses pasado por todo eso.
—Y es comprensible, la única persona que lo sabe es Fede. Mi único amigo, incluso podría decir que es casi mi hermano —respondo al tiempo que tomo una servilleta y limpio mis lágrimas.
—Perdóname, Arlette. Te juro que yo…
—Por favor, déjame terminar Liam —le pido—, después podrás decirme todo lo que quieras —asiente lentamente y tomando un poco de aire prosigo.
»Reconozco que cu