Despierto en cuanto se abre la puerta de la habitación.
―Buenos días, señor Callaway.
La enfermera sonríe con amabilidad, antes de acercarse a Victoria para hacerle la revisión y aplicarle el tratamiento correspondiente. Me quedé dormido en el mueble en algún momento de la noche mientras vigilaba sus sueños, vencido por el cansancio.
―Buenos días, señorita.
Observo mi reloj de pulsera y descubro que son las seis de la mañana. Me pongo de pie y me dirijo al cuarto de baño para lavarme la cara y