80. ESTAMOS RODEADOS
NARRADORA
Ava se acercó a ella intentando verificar su estado, pero solo se encontraba desmayada.
—¡Mamá! — corrió al cuarto, la cama estaba desordenada, vacía…
¡BAM!
Empujó la puerta del baño, vociferando su nombre y sin encontrarla.
La habitación tampoco era tan grande como para que alguien desapareciera en la nada.
Una brisa fría la hizo fijarse en las puertas del balcón, que estaban abiertas y daban bandazos con las corrientes de aire.
Sus pasos apresurados la llevaron al exterior, sus