Capítulo 120. Reinelle
A pesar del silencio entre los machos, yo me sentía bastante tranquila. Era una sensación extraña, casi fuera de lugar considerando todo lo que había pasado en las últimas horas. Una especie de calma instintiva, como si algo dentro de mí reconociera que, por el momento, no había peligro inmediato.
Quizá era eso: instinto.
O quizá era simplemente agotamiento.
O…
Deslicé la mirada de reojo hacia Markos. Su perfil era duro, tenso, con la mandíbula apretada y los ojos fijos al frente. Parecía una e