Capítulo 102. Markos
Caminé por el pasillo como si alguien me persiguiera.
O como si yo mismo estuviera huyendo de algo.
No miré atrás para comprobar si la halcón me seguía. No me importaba. Lo único que quería era poner distancia entre la osa y yo.
Mi cuerpo había decidido traicionarme sin pedir permiso.
Después de lo de anoche… quizá nuestra relación no volvería a ser igual. Ni siquiera sabía cómo llamarlo.
¿Una pelea?
¿Un rechazo?
¿Una estupidez mutua?
La osa no había dejado de segregar ese aroma durante toda la