—¿¡Cómo pudiste permitir que nos hicieran esto!?—protestaba Nadia en contra de su esposo. Mihai estaba sentado sobre un sofá, el viejo sofá y del que años atrás había querido deshacerse, pero la verdad no pensó que volvería a ese sitio.
Al morir su padre, había vendido la mayor parte de su herencia, las cuales eran propiedades. Casas, departamentos, bodegas y algunos terrenos, todo eso, por supuesto, no tenía mucho valor, no era una cantidad que pudiera competir con lo que valía la empresa fami