Sarah se movía por la habitación, intranquila y deshecha, aunque sabia que esa no debia ser actitud que debería tener en ese momento, debia prepararse para la llegada de su esposo.
Las perillas de las puertas estaban completamente estáticas o al menos ella no las podía mover por dentro, esa era la única salida por la que podía escapar al menos sin ponerse en riesgo. Se sentó sobre la orilla de la cama a meditar que haría una vez que él cruzara las puertas.
Durante su traslado a ese sitio se hab