Mi padre comenzó a desesperarse con el paso de los días, incluso los malgastos de mi madre habían pasado a segundo plano, lo que realmente le importaba era confirmar o desmentir las palabras de Lady Shwarz, no obstante, no podía hacer mucho yendo a Sacris, al menos hasta recibir oficialmente el decreto del rey o una invitación al palacio por parte de la reina madre.
Mi ánimo también fue decayendo, el abrir los ojos cada mañana y saber que la sombra del rey aun me acechaba, me inquietaba horribl