Capítulo 3

 Martin me dice:

—Angela, pasa que estas gordas, se me hace que ya subiste de peso, por andar comiendo tanto, esas porquerías que deberías dejar, no me gustan las gordas, así que ponte hacer ejercicio y come más sano —Me dijo como si no le importara mis sentimientos, solo me vio de pies a cabeza.

Inmediatamente volteé los ojos, los rodé, trago saliva, conteniendo el nudo en mi garganta y le dije—No puedo creer que me estás diciendo eso, ¡coño, como te atreves a decir esas falsedades!, tu sabes que no es cierto, solo es por molestarme ¿Verdad?.

Martin mi miro, arqueando la ceja —perdón, pero estas trabajando como modelo de ropa, te tienes que ver delgada y bonita, como piensas ganar con esas lonjas, así nadie te va a querer, la imagen lo es todo.

Me muerdo el labio, para no discutir apretó mis manos en forma de puños y digo —Pueda que tengas razón, que disfrutes tu cena —Aparto la mirada.

—Siéntate vamos a comer, después de todo no creo que sea tan mala esta comida Angela —redponde Martín.

Mi voz esta quebrada, no puedo abrir la boca, me siento congelada, es horrible, lo que mi alma siente.

 Asiento con mi cabeza, perdiendo el apetito, y Martin no parece darse la mínima cuenta de que, no quiero probar ningún tipo de bocado, toma el control del televisor y se pone a ver película, como si yo nunca existiera, por un momento sentí vacío dentro de mí, sentí una acuchillada fuerte en mi pecho.

Quería llorar, pero tenía que ser fuerte, él no tenía porque verme llorar.

En la televisión , pasan una película  que es donde las protagonistas empiezan a besarse apasionadamente , donde es una de las películas eróticas , el protagonista lleva a su amante a la cama , le pone las esposas , le besa el cuello , y justo en ese momento Martin se queda viendo muy hipnotizado , en la película se veía que , la mujer se arrodilla en la cama con las manos atadas , levantando , lentamente la falda y se la sacude contra los glúteos desnudos , y penetra a la mujer , en eso momento me sentí excitada , y quería hacerlo con Martin , me sentí atraída por lo que vi y me quede pensando.

—Poséeme con el lo hace con ella —le respondo con voz relajada.

El suelta una carcajada.

—Estas loca, yo no lo haría contigo, aparte sigues gorda, hasta que bajes de peso quizás —responde evadiendo la mirada.

—Eres de lo peor, no se porque me case contigo —le grito.

—Tu igual, tuve que haberme separado de ti antes —escucho esa voz tan despectiva, que mi corazón se hace pequeño, está herido en este momento.

 Martin se levanta del sofá, apaga el televisor con el control y dice—Que cosa más fea enseñan en la televisión, como si fuera porno eso, es enfermizo y a la gente le gusta ver esas cosas al que le gustan esas cosas es por son raros y enfermos.

—El enfermo eres tú, a saber, con qué vieja te revuelcas todas las noches— Le conteste.

—Ves estamos discutiendo mejor me voy a dormir a mi cama sin ti —responde pedante.

—Estas exagerando coño, oye Martin ……respondo entre cortando las palabras, porque para que le iba a decir lo que quiera decir, no sirve de nada, si esta claro que él no me ama.

—Que no esperes a que yo te haga eso sucio, no soy un psicópata —me responde Martin con esa cara larga.

Lo miro a los ojos y le digo—No claro que no …

Aunque dentro de mi quería algo así, por un momento.

—¡Espera! —Exclamo de la nada.

—¡Queeeeeeeee! —Exclama enfadado.

—Olvidaste terminar tu fresco —le respondo perdiendo la cabeza.

—Eso no me importa, tu eres la que debe comer —me responde con cara de gruñón.

En mi mente me digo ¡Que hombre más difícil para sacarme canas verdes!.

—Contesta algo —responde molesto.

—No se que quieres que diga —le devuelvo mi molestia.

—Ahora ya no quieres comer, no tocaste la comida mientras veías tele, ¿Qué sucede contigo? —Pregunta frunciendo el ceño, arqueando una ceja.

Lo mire a los ojos, casi fulminándolo con mi vista, me toque el cabello, haciendo un movimiento leve con mi mano y le respondo.

—No y me voy a la cama y adivina quién ira al sofá esta noche, tu Martin por ser el peor esposo del planeta.

 —Que, estas locas, no dormiré en el sofá., escúchame no quiero estar en el sofá —me responde Martin enojado.

Con una mirada matadora le respondí.

—Si no lo haces empezare a decirte cosas feas, de que te sirve estar en la cama conmigo si ya no me tocas, es porque estoy gorda verdad, y ese maldito celular que tienes, quisiera verlo, pero no me dejas, apuesto que estas saliendo con viejas a mis espaldas, te quedas con ellas hasta altas horas de la noche, y no te he reclamado nada, y si dormirás en el sillón, que onda, lo siento, pero así son las cosas, te guste o no, mi cama no la comparto contigo —le respondo molesta.

sofá porque yo digo, no me contradigas. Me escuchaste Martin, o te lo repito con gusto.

—Ya te escuché, está bien —responde Martin.

Antes de que Martin dijera algo, que sea más doloroso que eso, salgo corriendo las gradas rápidamente, le hecho llave a mi cuarto asustada, mis lagrimas brotaban por mis mejillas, sintiendo un martillazo en el corazón. me siento en mi cama, me veo al espejo , me quito la ropa , hasta quedar desnuda , me miro al espejo criticándome , lo que ha dicho Martin resuena en mi cabeza , y es una locura , y finalmente digo, lo que no pensé decir

—Tiene razón— estoy gorda y tengo kilos de más , debo bajar de peso , quizá el quiere que tenga éxito en mis dos trabajos , como modelo y como vendedora de productos de belleza , aparte que por algo se caso conmigo , por mi belleza , veo el anillo en mi mano , lo estoy girando y me pregunto , si el aun me ama .ya llevo 1 año con el , vuelvo a mirar mi reflejo , lo cual es aterrador para mis ojos , soy demasiado sentimental , y como no me gusta sentirme mal con mi cuerpo buscare al entrenador personal , y un gimnasio , convencida de todo eso me meto a la cama a dormir .

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