Catherine soltó un suspiro de alivio, por un momento pensó que llamaría a su madre para corroborar la información, supuso que la preocupación del momento no la dejo pensar bien las cosas, solo podía pedir su perdón por el susto que le causó. La rubia salió de su escondite, justo detrás de uno de los cubículos, y caminó decidida directo a la oficina de Black.
Entró y buscó de prisa el ordenador de su jefe, tomó asiento en la silla de cuero y empezó su trabajo, mientras miraba cada cinco segundo