Una vez que ralentizan el beso, ella se aleja de él para sacar algo de la bolsa de su pantalón trasero.
—Yo también te traje algo —confiesa mientras apuña el regalo en su mano—. Cierra los ojos y extiende tu mano.
—Vale, pero que no sea un bicho —ríe.
—No te preocupes, anda, cierra los ojos. —Vicenzo hace lo que ella le pide y los cierra. Extiende su mano en espera de que ella le dé algo, pero, en cambio, siente cómo es que le pone algo alrededor de su muñeca—. Esto contará los minutos que espe