CAPÍTULO 47

Sara se preparó para visitar a Vicenzo en el hospital, su andar era lento pero constante. Era como cuando tuvo a su niña, se sentía toda dolorida y drogada. Cuando llegó a la habitación se encontró con la más hermosa de las escenas.

Vicenzo yacía de pie junto a su camilla, canalizado con un suero colgado del tripié detrás de él y con un ramo Della Rovere rojas en sus manos.

—¡Te ves preciosa! —dice al ver a su chica entrar a la habitación.

Sara casi corre a sus brazos en cuanto lo ve, este apen
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