Hunter y yo entramos al hospital tomados de las manos. La felicidad nos abrazaba, pero también estábamos preocupados por Henry. Todo a nuestro alrededor desapareció en unos cuantos minutos, más no podíamos simplemente ignorar lo que estaba sucediendo en la realidad.
Mis padres, mi hermana, su madre y sus dos hermanas nos miraron con los ojos bien abiertos en cuanto nos vieron entrar a la sala. No apartaron la mirada de nuestras manos juntas ni un solo segundo. Era como si no pudieran creer lo q