19- Nada está bien...
Hunter
Esperaba pacientemente que Isla y los demás ejecutivos hicieran acto de presencia en la sala de juntas. Revisaba con mi asistente Lisa los puntos que iba a tratar en la reunión, pero muy en el fondo ansiaba ver y escuchar la voz de esa conejita endemoniada que no he podido sacar de mi mente por más que me he obligado a hacerlo.
Aunque quiera hacerme el indiferente y distante con esa mujer, lo cierto es que deseo con ansias locas devorar su boca, explorar su piel y ser el único dueño de s