—¿Qué haces?
Giovanni miró sobre su hombro y vio a Samantha de pie junto a la isla con los brazos cruzados. A diferencia de la noche anterior, su rostro estaba libre de maquillaje y se había recogido el cabello en un moño desordenado. Estaba usando una camiseta holgada algo desgastada y unos shorts que no le cubrían ni la mitad de sus muslos.
No pudo evitar recordar cómo, apenas unos minutos atrás, había envuelto las piernas alrededor de su cintura mientras la tomaba con desesperación y el agua