—Pediré la cena —dijo Giovanni en cuanto entraron al departamento—. Ve a ponerte algo cómodo y nos reuniremos aquí.
—Te gusta demasiado, ¿verdad?
—¿Qué cosa?
—Darme órdenes.
Giovanni soltó una carcajada.
—No tiene sentido negarlo. Pero, ¿sabes que es lo que me gusta más? —Giovanni se había ido acercando a ella con cada palabra y ahora sus cuerpos estaban en contacto.
—¿Qué?
Samantha no estaba segura si era debido al embarazo o sencillamente solo se trataba de ella, lo único que sabía es que su