—Tranquilízate, son solo las hormonas.
Giovanni miró a Samantha tratando de descifrar si estaba siendo honesta.
Había salido a buscarla cuando ella tardó demasiado en regresar del baño y se había preocupado más al no encontrarla pronto. En cuanto la vio en el jardín, junto a su padre, y con los ojos rojos, su lado protector salió a flote.
Era algo irónico cuando él mismo había causado más de una vez que Samantha derramara lágrimas. Pero cualquier problema que tuvieran, solo les correspondía a