64. Marcada
Isabella contempló el reflejo de ambos en las puertas del elevador mientras descendían al estacionamiento. Él revisaba su teléfono con una mano, y con la otra acariciaba la suya con el pulgar. Aunque iban en silencio, vibraban con una tensión diferente tras despedirse en su oficina.
Algo invisible parecía haberlos unido más después de que le revelara la terrible verdad sobre sus padres. Y la culpa por vivir ajena a sus tragedias se mezclaba con una extraña sensación de intimidad que iba más all