63. Manipulador
Nathan observó a Isabella irrumpir en su oficina, su cabello oscuro ondeando tras ella cual bandera de guerra. La furia en sus ojos era nueva, y lo atrajo como a un imán. Hasta que su gesto y esa pregunta lo detuvo.
Nathan estudió cada matiz de su rostro, mientras rodeaba el escritorio. Toda su vida podía desmoronarse en este momento si no elegía sus palabras con precisión.
Sopesó el hecho de que Richard, Sara o algún otro cabo suelto que hubiera pasado por alto pudieron habérselo dicho y por