50. Consecuencias
Isabella se quedó mirando las siluetas de Nathan y Walter recortadas contra las luces del puerto, pero sus voces elevadas llegaban distorsionadas hasta ella mientras sostenía el arma en sus manos. La sentía más pesada que nunca y sin poder enfundarla, aunque sabía que debía hacerlo.
El mundo a su alrededor parecía moverse a través de un cristal empañado, mientras hombres de Nathan los rodearon luego de aquel intercambio de disparos, y levantaron un par de cuerpos sin vida, entre ellos el del ho