Ahmed estaba decidido a hablar con su madre, no era posible que siguiera pensando que era dueña de la vida de sus hijos, que ellos tenían que hacer lo que a ella le diera la gana, fue a buscarla a su palacio.
—Marhaba, hijo que bien que has regresado y que te das un tiempo para venir a verme.
—Marhaba, madre. -Contestó muy serio, dando a notar su desagrado.
—Mañana vendrá Abdil Amin, con su familia para reafirmar el compromiso con tu hermana.
—Mi hermana no desea casarse con ese hombre, es tiem