Farh se le quedó viendo fijamente, no había duda, su jefe estaba definitivamente loco, era muy duro con ella en el trabajo, y de pronto la invitaba a correr en una pista, aunque ahora que ponía atención, era una maravillosa pista.
—¿Con qué fin me está usted invitando? Esto n o tiene nada que ver con el trabajo.
—Sé que te gustan las motos, empecé a construir esta pista hace algunos meses, y pensé que quizás le gustaría ser la primera en recorrerla.
Farh no contestó, aceleró la motocicleta pasa