Estaba decida a acabar con su vida en ese momento, así libraría de esa gran vergüenza a sus padres, movió uno de sus pies hacia adelante, colocandolo en el aire.
Sintió un gran escalofrío recorrer su cuerpo, lleno de un sopor helado, y cuando estaba a punto de lanzarse, una mano sobre su hombro la lanzó hacia atrás impidiendo que lograra su cometido.
—¡No lo hagas! —Gritó con desesperación una chica, era la secretaria de vicepresidencia, que había decidido seguirla al verla en tal estado.
—Deja