Ahmed y Mía voltearon a ver a su hija sin poder creer lo que escuchaban, Farh caminó hasta donde se encontraba el hombre que su padre consideraba un atrevido.
—Hija, no puedes casarte con un desconocido, buscaremos a alguien que pueda hacerte feliz, que esté dispuesto a pasar por alto todo lo que ha pasado. —Ahmed esperaba poder hacer recapacitar a Fahriye.
—No es un desconocido, el señor Abadi era mi jefe en Los Ángeles. —Ya no le importaba que sus padres se enteraran que les había ocultado qu