Ahmed se quedó en su auto durante varios minutos, tratando de procesar la información que acababa de leer.
Sus hijos… los niñ*s que había rechazado y humillado junto con su madre, eran suyos, la culpa y el remordimiento lo invadieron, pero también la ira hacia Lyna. ¿Cómo pudo mentirle de esa manera?
Finalmente, decidió que tenía que enfrentar a Lyna, necesitaba respuestas y ella era la única que podía dárselas, decidido arrancó su auto y se dirigió hacia su casa.
Mientras tanto, en la oficina