Un castigo para Derek.
Roberto llegó a casa con molestia, en su corazón había un remolino de emociones, él siempre tuvo el deseo de encontrar a su pequeña hija, pero por más que la busco insaciablemente, fue imposible encontrarla, ahora que tiene pruebas de que ella está viva, no sabe qué hacer, y solo siente celos y miedo de que esa noche en donde había tantos salvajes en su casa, algo le haya pasado, Catalina lo vio entrar y no dudo en preguntarle si estaba bien, pues era extraño ver al señor tan molesto.
—Señor,